En las últimas horas (desde el partido con el Málaga) se cuenta en los medios de comunicación la expresión «la casillación del Madrid» en clara alusión a Iker Casillas o también sobre «la influencia de los jugadores blancos que juegan en la selección» en clara alusión a Arbeloa, Sergio Ramos, y principalmente Casillas y Xabi Alonso. Según se cuenta, Mourinho se ha hecho permeable a las ideas de estos dos últimos y de ahí el hecho de la titularidad de Ramos (de central), en lugar de Varane o de que, al parecer Albiol sea (ahora, antes era el cuarto) el tercer central por delante del joven francés. Si que es cierto que esto se cuenta bajito y con la boca pequeña, y el «universo Mourinhista» lo desmiente absolutamente. Pero vayamos con el partido.
El Madrid tuvo retazos de buen juego, incluso de muy buen juego, pese a Mourinho. Repasemos la alineación de una manera especial: Casillas; Arbeloa, Pepe, S. Ramos, Marcelo; Khedira, Xabi Alonso; Di María, Kaká, Cristiano; Benzema. He marcado de rojo (en clara alusión a «La Roja») aquellos futbolistas de la Selección Española de Fútbol y aquellos con la calidad suficiente para no desentonar en ella.
El Madrid tenía la defensa adelantada, ocupando casi el medio campo, sacaban el balón jugado desde atrás, sin patadón, tocando, buscando la mejor opción de pase, Arbeloa, Ramos, Alónso; Khedira no se aguantó (en su selección lo hace, por qué aquí no) hacían rombos dónde nunca llegaban los jugadores rivales. Marcelo fuera de su sitio (como siempre) y Pepe un tanto despistado con aquello, no participaban; es más, si le llegaba el balón (a Pepe) cumplía con sus ordenes estrictas, patadón para arriba, a rifar el balón. ¿Dónde estaba la clave? Era evidente, la posición de Ramos y su comportamiento como central. Adelantando la línea, juntándose en la medular con Alonso y Khedira; Arbeloa acompañaba dando alternativas, dando equilibrio.
El Madrid parecía otro, atrás; porque arriba…, arriba Di María, Cristiano y Kaká, no estaban para eso, estaban como locos por coger el balón y volar en vertical hacia la portería rival, a la carrera, con conducciones excesivas; Kaká en plan «Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como», como siempre, hizo su gol particular. Solo Benzema ponía la nota de calidad; venía a recibir, a participar del rombo, de la elaboración. Este muchacho debe ser titular siempre, es el autentico «7» del Madrid, combativo, inteligente, rápido, genio, audaz, listo, astuto, está al nivel de los Juanito, Butragueño o Raul, su fútbol así lo reclama, y dejarnos de mercadotecnia, venta de camisetas, acuerdos contractuales, y tonterías similares. Para muestra el tercer gol, cuando en contragolpe Marcelo recibe el balón se para en el centro del campo buscando a quien pasar, mientras Benzema atento, cumple con la vieja máxima del fútbol; Mirar, Tocar, Mover. Cuando recibe de Marcelo ya ha mirado antes (a Di María), según recibe toca (de manera magistral hacia el jugador argentino superando una línea y dejándole solo) y se mueve cambiando su carrera y arrastrando a su marcador.
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