¡Ya
estamos aquí!, éste es el partido de la consagración, sólo con
jugarlo entramos en la historia, igualamos con Alemania que jugó las
finales de: Eurocopa de Bélgica'72,
Mundial de Alemania'74
y Eurocopa de Yugoslavia'76.
Gano las dos primeras a la Unión Soviética y a Holanda
respectivamente y perdió la tercera contra Checoslovaquia, en la
tanda de los penaltis a manos de un tal Panenka gracias al penalti al
que da nombre. Confiemos en que la historia no se repita.
Jugar
esta final es un poco el final de un camino y el comienzo de otro,
ganarla nos haría entrar en el Olimpo de los Dioses por la puerta
grande. El camino ha sido intenso, increíble, dar con este grupo de
jugadores no es producto de la casualidad, su técnica y su sentido
táctico es consecuencia de los muchos profesionales anónimos que a
lo largo de la vida futbolística de estos chavales han ido poniendo
su dedicación y conocimiento; no en vano, Del Bosque dedico
precisamente a ellos el Campeonato del Mundo.
Perder
en la final no sería un fracaso, el éxito está garantizado con
sólo llegar. Como muy bien dijo Vicente en una entrevista hace poco,
hemos pasado rápidamente de pobres a ricos; en tres torneos hemos
pasado de ser la eterna promesa que siempre caía en cuartos, cuando
no en la fase de grupos, a jugar finales con solvencia y ganarlas.
En
unas horas será nuestra tercera final consecutiva, antes Alemania y
después Holanda cayeron ante nosotros, la siguiente será Italia. No
es cuestión de suerte, ahora, gracias a nuestro estilo sabemos
competir, sabemos controlar un partido, con el balón en los pies no
tenemos rival y tampoco miedo, somos eficaces en el control del
esfuerzo, hemos crecido y estamos a la altura de los mejores.
Italia
nos garantiza un partido de alto nivel con todos los ingredientes del
fútbol de élite y nosotros estamos sobradamente a su altura. Pero
es un partido de fútbol y se puede perder o ganar. La derrota no
puede empañar la realidad de lo conseguido; una Eurocopa seguido de
un Mundial con un estilo propio, somos una referencia, un modelo a
seguir, nuestros rivales nos temen y nos respetan, ocurra lo que
ocurra esta noche en el Olímpico de Kiev.
Esta
noche, cuando Pedro Proença, arbitro del encuentro, de el pitido
inicial empezará la última batalla, la última conquista, lo que
nadie hasta ahora ha conseguido, ganar de forma seguida Eurocopa,
Mundial, Eurocopa, y el rival no podía ser mejor que la gran Italia,
los reyes del otro fútbol, cuatro estrellas en su camiseta la
colocan como Tetracampeona Mundial con una Eurocopa en su haber, la
del 68, organizada en su país. Todo está en marcha, arriba el telón
y a disfrutar.
Muy bueno Fer, te felicito por tu exposición.
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