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sábado, 6 de octubre de 2012

Barça-Real Madrid. El valor de la pegada

El clásico está a la vuelta de la esquina, la adrenalina se dispara con solo pensarlo, los medios calientan el ambiente y todo el mundo tiene las mismas preguntas en la cabeza: ¿cómo llegan los dos equipos? ¿Cómo van a plantearlo los entrenadores? ¿Quién va a ganar? ¿A quién le afectaría más una derrota?

El Barça le saca al Madrid 8 puntos, además tiene 17 goles a favor y 5 en contra, los mismos goles en contra que los blancos, a favor 12. En cuanto a partidos, el Madrid fuera de casa ha perdido dos y ganado uno, el Barça invicto.

Datos al margen, los enfrentamientos entre Mourinho y la plantilla, personalizados públicamente en Özil y sobre todo en Sergio Ramos, han marcado el devenir del comienzo de esta temporada provocados sin duda por los malos resultados. Mourinho se ha empeñado en justificar las derrotas apuntando que los goles encajados son acciones puntuales de futbolistas concretos a los que ha acusado de falta de concentración por ser poco profesionales. Autocrítica a sus planteamientos en el campo ninguna.

Contrario a lo que se podría pensar, estos problemas que arrastra el Madrid y su situación en la clasificación son un acicate para la plantilla blanca. El jugador madridista en situaciones complicadas reconduce sus sensaciones positivamente, se retroalimenta y se vuelve más peligroso, al menos desde el punto de vista moral. Es la base de sus famosas remontadas, algo que da el escudo madridista que llevan en el pecho, va con el espíritu del club, el «espíritu de Juanito».

Esto se puede torcer si el General Manager da una alineación conservadora, su famoso «triángulo de presión alta» sería un muy mal mensaje a los jugadores, dinamita en la línea de flotación de la moral madridista. Essien en lugar de Özil o Modric junto a Khedira y Alonso sería una muy mala noticia. Tengo claro que si de mí dependiera, junto a Alonso, Modric a un lado y Özil al otro serian titulares indiscutibles, arriba tres más. Pero no es el caso, por eso me conformo con uno de los dos volantes en la siguiente línea de tres por delante de los dos mediocentros. Ese escudo que Mourinho también lleva en el pecho debería darle al portugués arrojo, audacia, valentía, grandeza... no se yo si Mou le escucha.

A estas alturas de la película no le voy a pedir al Madrid que tenga el balón, que elabore, que conserve la posesión, que maneje el partido.... pero al menos que maneje el marcador, no le queda otra, como diría el gran Luis Aragonés: ¡ganar, ganar, ganar y volver a ganar y ganar...! pues eso ¡gol, gol, gol y volver a hacer gol..! porque es lo único que tiene el Madrid pegada, robar y golpear, tiene futbolistas para hacerlo, en eso es un experto. Ningún equipo del mundo arma el contragolpe como el conjunto blanco, concentrados y audaces son letales. Deben imponer sobre el campo el valor de su pegada, pero «sin triángulo de presión alta», que el empate no sirve y de la derrota ni hablamos.

El Barcelona no está en su mejor momento. El fútbol que le ha dado al Barça tantos éxitos les ha pasado factura, lo llaman «fatiga cognitiva», cometen errores de concentración, lagunas en las que falla la presión, imprecisiones en los pases... no, no se han vuelto tontos de repente aunque lo piense más de uno.

El fútbol de posición implica a los 11 jugadores que hay en el campo. Han de jugar de forma coordinada; presionando en campo contrario, pasando balones a gran velocidad al pie con precisión milimétrica, sabiendo casi sin mirar dónde esta su compañero, como si todos fueran uno. Cuando lo hacen bien son casi invencibles, pero implica mucho desgaste mental. Vilanova lo sabe y ha sacado al equipo de su ortodoxia posicional. Ahora el Barça espera al rival en medio campo, ya no sube a buscarlo, y además ha variado la posición de sus futbolistas, están más escalonados. Del 1-4-3-3 han pasado a una especie de 1-4-2-2-2

Xavi juega casi paralelo con Busquets, para ayudarlo en la recuperación y salida del balón. Delante dos volantes, uno Messi y el otro Cesc o Iniesta, mientras con Fábregas son más directos, con el manchego elaboran más. Arriba, Tito concibe el fútbol con dos extremos muy abiertos, es algo innegociable para él, de ahí su pasión por Cristian Tello. Villa y Pedro encajan bien en estos puestos igual que Alexis. Así las cosas la posición de nueve seguirá siendo falsa y se la alternarán Cesc o Messi. Por que el Barça, en este tránsito hasta volver al fútbol de posición necesita sobrevivir a costa de Messi y del fútbol directo de Fábregas.

Hasta ahora los encuentros Madrid-Barça eran enfrentamientos entre fútbol directo y elaboración. Pero como ya hemos apuntado, Vilanova opta por elaborar menos y ser más directo, siendo aquí donde se pone en valor la pegada blaugrana. En esta ocasión cada uno de los equipos pondrá en juego su propio concepto de fútbol directo. Los Messi, Villa, Alexis, Pedro... contra los Cristiano, Benzema, Di María, Higuaín... La pegada blaugrana contra la pegada blanca.

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