El
clásico está a la vuelta de la esquina, la adrenalina se dispara
con solo pensarlo, los medios calientan el ambiente y todo el mundo
tiene las mismas preguntas en la cabeza: ¿cómo llegan los dos
equipos? ¿Cómo van a plantearlo los entrenadores? ¿Quién va a
ganar? ¿A quién le afectaría más una derrota?
El
Barça le saca al Madrid 8 puntos, además tiene 17 goles a favor y 5
en contra, los mismos goles en contra que los blancos, a favor 12. En
cuanto a partidos, el Madrid fuera de casa ha perdido dos y ganado
uno, el Barça invicto.
Datos
al margen, los enfrentamientos entre Mourinho y la plantilla,
personalizados públicamente en Özil y sobre todo en Sergio Ramos,
han marcado el devenir del comienzo de esta temporada provocados sin
duda por los malos resultados. Mourinho se ha empeñado en justificar
las derrotas apuntando que los goles encajados son acciones puntuales
de futbolistas concretos a los que ha acusado de falta de
concentración por ser poco profesionales. Autocrítica a sus
planteamientos en el campo ninguna.
Contrario
a lo que se podría pensar, estos problemas que arrastra el Madrid y
su situación en la clasificación son un acicate para la plantilla
blanca. El jugador madridista en situaciones complicadas reconduce
sus sensaciones positivamente, se retroalimenta y se vuelve más
peligroso, al menos desde el punto de vista moral. Es la base de sus
famosas remontadas, algo que da el escudo madridista que llevan en el
pecho, va con el espíritu del club, el «espíritu de Juanito».
Esto
se puede torcer si el General Manager da una alineación
conservadora, su famoso «triángulo de presión alta» sería un muy
mal mensaje a los jugadores, dinamita en la línea de flotación de
la moral madridista. Essien en lugar de Özil o Modric junto a
Khedira y Alonso sería una muy mala noticia. Tengo claro que si de
mí dependiera, junto a Alonso, Modric a un lado y Özil al otro
serian titulares indiscutibles, arriba tres más. Pero no es el caso,
por eso me conformo con uno de los dos volantes en la siguiente línea
de tres por delante de los dos mediocentros. Ese escudo que Mourinho
también lleva en el pecho debería darle al portugués arrojo,
audacia, valentía, grandeza... no se yo si Mou le escucha.
A
estas alturas de la película no le voy a pedir al Madrid que tenga
el balón, que elabore, que conserve la posesión, que maneje el
partido.... pero al menos que maneje el marcador, no le queda otra,
como diría el gran Luis Aragonés: ¡ganar, ganar, ganar y volver a
ganar y ganar...! pues eso ¡gol, gol, gol y volver a hacer gol..!
porque es lo único que tiene el Madrid
pegada, robar y
golpear, tiene futbolistas para hacerlo, en eso es un experto.
Ningún equipo del mundo arma el contragolpe como el conjunto blanco,
concentrados y audaces son letales. Deben imponer sobre el campo el
valor de su pegada, pero «sin triángulo de presión alta», que el
empate no sirve y de la derrota ni hablamos.
El
Barcelona no está en su mejor momento. El fútbol que le ha dado al
Barça tantos éxitos les ha pasado factura, lo llaman «fatiga
cognitiva», cometen errores de concentración, lagunas en las
que falla la presión, imprecisiones en los pases... no, no se han
vuelto tontos de repente aunque lo piense más de uno.
El
fútbol de posición implica a los 11 jugadores que hay en el
campo. Han de jugar de forma coordinada; presionando en campo
contrario, pasando balones a gran velocidad al pie con precisión
milimétrica, sabiendo casi sin mirar dónde esta su compañero, como
si todos fueran uno. Cuando lo hacen bien son casi invencibles, pero
implica mucho desgaste mental. Vilanova lo sabe y ha sacado al equipo
de su ortodoxia posicional. Ahora el Barça espera al rival en
medio campo, ya no sube a buscarlo, y además ha variado la posición
de sus futbolistas, están más escalonados. Del 1-4-3-3 han pasado a
una especie de 1-4-2-2-2
Xavi
juega casi paralelo con Busquets, para ayudarlo en la recuperación y
salida del balón. Delante dos volantes, uno Messi y el otro Cesc o
Iniesta, mientras con Fábregas son más directos, con el manchego
elaboran más. Arriba, Tito concibe el fútbol con dos extremos muy
abiertos, es algo innegociable para él, de ahí su pasión por
Cristian Tello. Villa y Pedro encajan bien en estos puestos igual que
Alexis. Así las cosas la posición de nueve seguirá siendo falsa y
se la alternarán Cesc o Messi. Por que el Barça, en este tránsito
hasta volver al fútbol de posición necesita sobrevivir a
costa de Messi y del fútbol directo de Fábregas.
Hasta
ahora los encuentros Madrid-Barça eran enfrentamientos entre fútbol
directo y elaboración. Pero como ya hemos apuntado,
Vilanova opta por elaborar menos y ser más directo,
siendo aquí donde se pone en valor la pegada blaugrana. En
esta ocasión cada uno de los equipos pondrá en juego su propio
concepto de fútbol directo. Los Messi, Villa, Alexis,
Pedro... contra los Cristiano, Benzema, Di María, Higuaín... La
pegada blaugrana contra la pegada blanca.
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