Chasco,
decepción, malestar, cabreo, cara de tonto... si que han cambiado
las cosas, sí. Hasta hace seis u ocho años el resultado del
encuentro contra Francia nos habría sabido a gloria y estaríamos
locos de contentos por el punto obtenido. Tercera jornada de la
liguilla de clasificación para el Mundial de Brasil 2014. «Partido
de ida» en el estadio Vicente Calderón, España 1 – Francia
1, y ¡nos empatan en el descuento! Cualquiera diría que hasta que
Francia no marcó el arbitro no pitó (el final).
Es
evidente que a nadie le gusto el empate, todos esperábamos la
victoria, incluso con goles (3, 4,...). Pero la realidad ha sido más
cruel, podemos ser invencibles, sí, pero es necesario, obligatorio
diría yo, jugar bien; posicionarse bien, mover el balón con
fluidez, ocupar todo el ancho del campo y tocar, tocar, tocar, tocar.
De haber hecho esto hubiéramos sacado a Francia del partido, pero no
lo hicimos y los galos se metieron.
En la
primera mitad se puede decir que se «salvaron los muebles», pero lo
de la segunda parte fue otra cosa, sencillamente jugamos mal y
Francia se hizo con el partido. Hay que decir que los franceses
juegan al fútbol, no son los bielorrusos, tienen muy buenos
jugadores y si les dejas jugar...
Sorprendentemente,
al menos para mí, del Bosque renunció al doble pivote,
personalmente no me gusta, pero entiendo que para el seleccionador
resulta innegociable la presencia en el césped tanto de Busquets
como de Alonso. La incorporación a la defensa del catalán como
central responde a su gran sentido
táctico-defensivo, la contundencia en este caso la pone Ramos.
Además, ante la ausencia de Piqué, garantiza una mejor salida del
balón, algo fundamental en el juego de posición.
El
problema aparece en el centro del campo, Alonso sólo no da abasto si
los volantes no ayudan, si no se conserva el balón, si no se pone la
máxima intensidad y si no se tiene profundidad. La lesión del
mediapunta Silva supone la primera piedra en el camino, Cazorla, su
sustituto, es más centrocampista, lo que supone a priori cambiar
perdida de profundidad por más control de balón.
El
otro problema es Andres Iniesta. Parece atravesar una pequeña baja
forma, cuando el manchego no está el equipo se resiente, se pierde
profundidad entre líneas, velocidad en la circulación del balón.
Además Iniesta es uno de los mayores recuperadores de balón, y los
franceses se los llevaban todos.
La
puntilla fue la lesión de Arbeloa y la salida al campo de Valbuena
en las filas galas. El francés conecto con su paisano Ribery y
explotaron la banda de JuanFran (sustituto de Arbeloa) hasta
conseguir el gol del empate.
La
forma que tiene España de defender es con el balón, no sin él. No
sabemos defender encerrados atrás acumulando gente y renunciando al
balón, por muy tentador y cómodo que resulte. Hay que ser
valientes, audaces; como fue JuanFran y coger el balón e irte hacia
arriba. Alejar el balón de tu área, hacia el corner rival y
aguantarlo allí, como intento hacer Cazorla en la desastrosa jugada
que da origen al gol galo, solo que con más contundencia, con más
intensidad y con más picardía. Cuanto más lejos esté el balón de
mi área, más lejos estará la posibilidad de que me hagan gol.
Aún
así y pese a la cara tonto y el cabreo que se nos queda, la
conclusión es muy favorable. Jugando un mal partido, con suplentes y
sin doble pivote, los franceses, otrora grandes de Europa, solo
fueron capaces de empatarnos y en el descuento. A poco que mejoremos
y hagamos el fútbol que sabemos hacer el futuro es nuestro, nada
peligra. Tengo claro que el próximo 26 de marzo en París pondremos
a Francia en su sitio, el segundo puesto del grupo, por detras de
nosotros. Brasil bien vale ésta misa.
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