Terminados
los clásicos Madrid-Barça de las competiciones domesticas por esta
temporada, podemos sacar una serie de conclusiones.
Se
confirma el bajón físico, anímico y futbolístico del Barça. Está
muy lejos de aquel equipo que asombraba a propios y extraños. En las
dos últimas temporadas ha ido poco a poco perdiendo fútbol, físico,
intensidad y concentración. Es el precio del éxito conseguido en
temporadas anteriores ¿fin de ciclo o comienzo del siguiente? Ya
hablaremos de ello en otro artículo.
Es
verdad, el Madrid, Mourinho en este caso, ha aprendido a ganarle al
Barça, como les gusta decir a los mouriñistas. En este último
partido, el de Liga, lo hemos visto claramente. Cuando el Barça
tenía el balón el equipo blanco presentaba un claro 5-4-1. Dos
líneas muy juntas y delante el supuesto nueve del equipo, en éste
caso Benzema, robar y volar hacia portería rival para matar. Por
suerte para el Madrid, tiene al mejor posible para ejecutar esa
jugada: Cristiano, de ahí que sea el máximo goleador del Madrid en
los clásicos.
El
bajón del Barça facilita claramente la estrategia defensiva blanca,
Mourinho acumula hombres por detras del balón, ocupa todos los
espacios y el equipo blaugrana no esta para mover el balón con la
suficiente rapidez como para generar un hueco en la pobladísima
aunque desorganizada defensa blanca, en las contadísimas ocasiones
en que ha conseguido algún hueco ha cundido el pánico en la
retaguardia merengue.
El
Barça está mal; la imprecisión de sus pases, su lentitud, la falta
de concentración y el bajón de Messi, que sufre los mismos males
que sus compañeros, le convierten en un equipo vulgar, predecible,
con jugadores de mucha calidad, pero hoy por hoy ganable.
Al
Madrid le interesa vender que Mourinho ha cumplido su misión
de ganar al Barça. Cuando en abril de 2010 el Inter de Mou elimina
al gran Barça de Guardiola, Florentino se enamora del
portugués, decide contratarlo y darle todo el poder; le hace General
Manager, hecho insólito en el club blanco hasta la fecha.
Desde
entonces hasta hoy hemos asistido a la conversión del fútbol del
Real Madrid en un equipo pequeño; de los de esperar resguardaditos
por detras del balón y salir al contragolpe como relámpagos. Sí
que es verdad, que la gran calidad de la plantilla blanca y la
vergüenza torera de sus componentes [algunos Campeones del
Mundo y Bicampeones de Europa] disfrazan un poco ésta estrategia.
Nos quieren hacer creer que esta forma de jugar es de equipos
grandes, que adaptarse al rival y trotar a toda velocidad tras un
balón para hacer gol es la quinta esencia del fútbol y que gracias
a ello hemos destronado la hegemonía del gran FC Barcelona.
Cuando Mourinho llego al club, el Madrid estaba tuerto y enfrente
había un Barça con una vista de lince, hoy Mourinho ha conseguido
afinar la vista del ojo sano pero ha sido incapaz de recuperar la
vista del ojo tuerto; por su parte el Barça, fruto de su propio
esfuerzo y desgaste, pierde a pasos agigantados la visión de sus dos
ojos, se está quedando ciego.
Es verdad que las distancias se han acortado, tanto, que incluso el
Madrid esta un punto o dos por encima, pero creer que esto es gracias
a Mourinho.... A Florentino le interesa venderlo por razones
obvias, pero el madridista de verdad no debería dejarse engañar.
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