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martes, 18 de diciembre de 2012

El efecto Mourinho

La derrota del Madrid en la ida de la Copa del Rey y el último empate en el Bernabeu ante el Español han complicado un poco más la vida en el Real Madrid. La ventaja con el líder (Barcelona) aumenta, ya son 13 los puntos de diferencia.

Al comienzo de temporada los chicos de Mou se las prometían muy felices. Campeones de la actual liga estaban convencidos de su poderío y de desbancar definitivamente al Barcelona de su hegemonía en el fútbol.

El espejismo de ganar la Supercopa de España al equipo blaugrana en agosto, afianzó la idea hegemónica, pero la realidad de la liga les ha traído por la calle de la amargura, poco a poco se han ido diluyendo como un azucarillo.

Cuando Florentino Pérez trajo a José Mourinho, nos «vendió» que era el mejor entrenador del mundo y venía a ganarle al Barça de Guardiola. Florentino quería dar un golpe de efecto, el «efecto mourinho», esto era en mayo de 2010, hoy diciembre de 2012 el equipo blanco lejos de crecer, decrece.

Decrece en juego, en intensidad, en convencimiento. Mourinho no conseguido plasmar en el equipo su concepto del fútbol; intensidad, rapidez en el pase, ausencia de transiciones, rechazo a querer el balón y defensa, mucha defensa. El estilo de Mou, tantas veces comentado aquí, ha terminado por quemar a los jugadores, ya no creen en el gran General Manager.

La calidad, la gran calidad de la plantilla blanca, posiblemente la mejor del mundo, gusta de un estilo distinto, un estilo de campeón, de control y domino del partido de principio a fin, de control y dominio del juego con valentía, con audacia, rico en recursos tácticos, tomando riesgo para dominar y ganar, sin perderle la cara al rival sea quien sea y se llame como se llame. Si alguien se tiene que adaptar y preocupar que sea el rival, pero esto choca frontalmente con el concepto que el portugués tiene del fútbol.

Cuando los resultados no acompañan el técnico blanco arremete contra cualquier cosa, los árbitros, el calendario, la prensa, su mala suerte y hasta los jugadores. Éstos últimos son los que más palos se han llevado en lo que llevamos de liga, en rueda de prensa los señala con el dedo y los deja en el banquillo hasta que le venga bien. Que si han fallado un pase, que si se han dejado robar el balón, que si no corren... Él nunca se equivoca, sus planteamientos son certeros, todo un maestro.

El Mouriñismo mediático no se cansa de vender humo en torno a lo gran estratega que es. Pero lo cierto es que el Madrid siempre juega a lo mismo. El único plan B de verdad es sacar a los jugones, ponerlos juntos arriba cual «trilero» en torno a Cristiano... y cruzar los dedos.

Dicen los que entienden de esto que buena parte del éxito de un equipo, al margen de su juego, está en el discurso del entrenador, el mensaje que es capaz de trasmitir a los jugadores y que crea en ellos un efecto dominó efervescente, según van acompañando los resultados el equipo cree más en se entrenador, en su concepto y en su discurso, el efecto es multiplicador. Así ganó Valdano una Liga (1994/1995) con el Real Madrid y así ha ganado Mourinho una Liga BBVA (2011/2012) y una Copa del Rey (2010/2011) con el Real Madrid .

Al portugués le ha dado para ganar una Copa del Rey y una Liga BBVA (como ya hemos dicho), en dos temporadas y media que llevamos. Mal en Liga, a medias en Copa del Rey, la Liga de Campeones es el último clavo ardiendo al que se agarran el madridismo y sobre todo el mouriñismo, un resultado favorable en los sorteos darán moral a los últimos coletazos del «efecto mourinho».

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