Una
serie de combinaciones en los resultados marcaban el camino para
Italia, Croacia y España. En nuestra mano; el empate nos valía para
pasar, la victoria nos colocaba primeros de grupo, y ganamos.
Ya
somos primeros del Grupo C; con dos victorias y un empate, seis goles
a favor y uno en contra, y siete puntos de nueve posibles. Si nos
quedamos en los números lo firmo para todas las liguillas de fases
finales. Pero el fútbol es algo más, el fútbol es espectáculo,
hay un público que pretende disfrutar del encuentro, de la belleza
del fútbol.
Nunca
he sido amigo del resultadismo. Se pierde la esencia del fútbol: el
juego; y nos quedamos solo con la parte fría, insulsa: la
competitividad. Pero la realidad es la que es, y lo que te da la
gloria o el infierno es el resultado. En competiciones cortas importa
ganar, eliminar al rival, vivir o morir, la belleza, deseable, viene
con la propina, si la hay.
El
juego de España es admirado en el mundo entero, nos ha hecho
Campeones de Europa y Campeones del Mundo. Cuando los «bajitos»
conectan y mueven el balón con peligro son imparables, la
mezcla justa de eficacia y belleza. Pero ocurre que el rival también
juega, y no quiere perder, ante la alta dificultad que supone ganar
al equipo español, emplean todas sus artes en cerrarse atrás,
dificultar las transiciones y hacer las faltas que sean necesarias
para no encajar ningún gol. Lo importante es no perder y dejar a la
suerte de un contragolpe o un balón parado la posibilidad de
hacer gol. Si a esto añadimos que «La Roja» no anda fresca, que
tiene dificultades para hacer gol, y que se le apaga la luz en
determinados momentos del partido...
Nos
encontramos con el partido de ayer frente a Croacia; feo, malo de
solemnidad, los croatas a destruir, bien ordenados atrás, acumulando
hombres por el centro que es por donde más ataca España, preparados
para salir a la contra. Y el equipo español sin ideas, lento,
impreciso, obcecado en entrar por el centro en lugar de abrir el
campo. No es un problema de estilo, se trata de volver a la esencia,
de ocupar los espacios, todos, no es necesario usar a un carrilero
para ocupar una banda, basta con que suba un lateral y doble al
extremo; pero para eso el extremo tiene que partir primero de afuera
para al ir hacia dentro y su espacio lo ocupe el lateral, de esa
manera evitan que la defensa se cierre. Pero la realidad es que el
lateral no sube cuando extremo va al hacia dentro porque el extremo
ya esta dentro y el lateral conserva el sitio por si le ganan la
espalda. Esto vale igual para la otra banda, además Alonso no se
pone en paralelo con Xavi y si lo hace con Busquets (Alonso en su
equipo está obligado a incrustarse entre los centrales o
vivir en la frontal y a adquirido querencia a retrasarse), se
producen desequilibrios y solapamientos que perjudican a España y
benefician al rival. Y si esto fuera poco, de nada sirve pelear para
llegar a la frontal si cuando llego y tengo tiro claro a puerta mi
preocupación es pasar (Cesc/Busquets).
La solución la tienen los
propios jugadores, mirarse a la cara y preguntarse de verdad ¿que
estamos haciendo? Tienen calidad y capacidad táctica para arreglarlo
y saber que a falta de un goleador tienen la obligación de tirar a
la menor ocasión. Los cambios, correctos. Aprovecharon el desgaste
croata y su necesidad de marcar (a Croacia no le valía el empate)
para ocupar los espacios que dejaron los croatas atrás y así entrar
por dentro con Cesc, Iniesta y Navas, y marcar.
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